El tabaco causa problemas de salud graves. Dejar de fumar reduce de manera considerable el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el tabaco. Hay muchas maneras de dejar de fumar y con un poco de ayuda, usted también puede hacerlo.

Lea los siguientes consejos para conocer las maneras únicas de nuestros asegurados para dejar de fumar exitosamente.

Quizás obtenga beneficios que lo ayuden a dejar de fumar, como la cobertura del costo de medicamentos y asesoramiento para apoyar sus esfuerzos. Llame al número que aparece al dorso de su tarjeta de identificación para obtener más información. Y consulte a su médico para que le aconseje cómo dejar de fumar de manera segura.

Tenga en cuenta que los siguientes consejos de los asegurados no reflejan necesariamente la opinión de Blue Cross and Blue Shield. Estos consejos se comparten con el fin de brindar información general solamente. Consulte con su médico para recibir asesoramiento específico.


Cuando intentaba dejar de fumar, descubrí que uno de los desafíos más difíciles para mí era no fumar en el auto mientras conducía y estaba atascado en el tráfico. Compré pajillas descartables, las corté por la mitad y puse algunas en mi auto. Las tenía en mi mano, las hacía girar entre mis dedos, aspiraba y soplaba en ellas, e incluso las masticaba cuando me ponía muy tenso.

Además siempre tengo agua en mi auto, porque si necesito hacer algo, puedo beberla, lo que ha me ha inducido a un nuevo y mejor hábito.

— Sandy N.


Encontré una foto que mostraba un pulmón sano y al lado el de un fumador. El pulmón sano estaba "limpio" mientras que el del fumador era negro. La laminé y la pegué en mi volante. Fumaba mucho mientras conducía, por eso ese era el lugar clave para poner la foto.

Cuando las cosas se ponían difíciles, repetía las palabras de The Little Engine that Could: "Creo que puedo, creo que puedo...". No he fumado más desde 2009, ¡y es maravilloso no tener que detenerme más a comprar cigarrillos!

— Roxanne K.


Encontré un incentivo que es trabajar muy bien para no fumar más durante casi siete años. Me pago a mí mismo $25 en efectivo todas las semanas y ese dinero va a un frasco grande de galletas. ¡Ya llevo 359 semanas (casi siete años) sin fumar! Eso hace un total de $8,975 que he invertido en viajes, clases de baile, sofisticadas botas de vaquero, un televisor y un reproductor de DVD nuevos, una computadora nueva y muchos otros regalos para mí.

Con este incentivo, cuando se me viene a la mente una calada (o más), lo primero que pienso automática y sorprendentemente es que NO me satisface fumar y lo que perdería por no tener esos depósitos semanales. 

— Jack W.


Tenía 26 años y había fumado durante más de una década. Me iba a casar en unos meses y entonces me pregunté a mí mismo: "En tu futuro ideal, ¿te imaginas como una persona de 60 que fume? No. ¿Como una persona de 40 que fume? No. ¿Como un padre que fume? No".

Continué con esa línea de pensamiento hasta que decidí que la versión ideal mía en un futuro no sería la de un fumador. Intenté dejar de fumar de golpe un par de veces en las siguientes semanas pero no pude.

Compré un paquete y decidí racionar los cigarrilos para los siguiente cinco días. Les dije a mis amigos y familiares que iba a dejar con ese último paquete y les pregunté si me apoyaban.

El domingo por la noche, tenía uno. El lunes tenía seis, el martes tenía cinco y así, hasta que fumé mi último cigarrillo luego del trabajo el viernes. Había terminado.

Ahora estoy casado y tengo hijos, y estoy muy agradecido con mi yo del pasado por darme el regalo de no fumar. No solo tendré más posibilidades de vivir más tiempo para estar con mis hijos, sino que además puedo salir a caminar e ir en bicicleta al trabajo sin jadear, mi sonrisa es más blanca y probablemente ahorré unos $12,000 en los últimos nueve años por no fumar.

— Matt P.


Cuando finalmente decidí que era momento de dejar de fumar, fui al médico. En ese momento, los parches de nicotina solo se podían comprar con receta médica. Por suerte, me recetó parches y planeé fumar mi último cigarrillo.

Fue difícil, pero pude hacerlo gracias a los parches y a los caramelos sin azúcar para darle a mi boca algo para hacer y al punto de cruz frenético para darles a mis manos algo para hacer. Me alegra decir que ya van 23 años que no fumo. 

— Linda N.


Dejé de fumar hace 14 años atrás luego de ser fumadora durante algunos años. Intenté dejar de fumar, pero tropecé varias veces. Lo que finalmente me ayudó fue la goma de mascar de nicotina y desde entonces no he fumado más.

Cuando dejé de ingerir nicotina, aumenté de peso. Es una desgracias doble. Me llevó tiempo encaminarme, pero bajé todo el peso que aumenté por dejar de fumar. Ahora estoy muy feliz.

— Renne


¡Déjelos! Cuando tiene ganas de fumar, la clave está en recordar que el deseo durará apenas unos minutos. Al principio, el deseo aparecerá con más frecuencia. El deseo irá desapareciendo a medida que uno aprende a reconocerlo y a pasar el foco de atención de las ganas de fumar a la tarea que uno está haciendo. Tener fe en uno mismo es fundamental.

— Weldon I.