Hay un principio básico del yoga que reza: "respirar es vivir y, sin aliento, no hay vida". Nadie sabe esto mejor que quienes tienen a diario dificultades para respirar.

Si padece enfermedad pulmonar obstructiva crónica (COPD, en inglés), cada bocanada de aire puede ser una batalla. La COPD es una enfermedad grave que contrae las vías respiratorias y dificulta la respiración. Empeora con el tiempo. Una vez que los pulmones se dañan, no pueden recuperarse.

La insuficiencia cardíaca congestiva es otra enfermedad grave asociada a la COPD. El corazón y los pulmones están conectados. Cuando están sanos, trabajan juntos para garantizar que llegue el oxígeno a todos los órganos del cuerpo.

Cuando no están sanos, puede ocurrir que trabajen uno contra otro y empeoren su salud rápidamente. La falta de oxígeno en la sangre a causa de la COPD puede provocar un esfuerzo excesivo para el corazón y empeorar la insuficiencia cardíaca. Y el exceso de líquido en los pulmones a raíz de la insuficiencia cardíaca puede dificultar aun más la respiración para una persona que padece COPD.

Es posible que presente otras enfermedades que coexisten con su COPD tales como apnea del sueño, depresión, cáncer de pulmón, asma y diabetes.

Una enfermedad repentina, como la influenza o la neumonía, puede volverse grave en el caso de las personas con COPD. Su médico deberá controlar los medicamentos que toma para tratar todas sus afecciones para poder verificar que no empeoren su COPD ni ninguno de sus otros problemas de salud.

La principal causa de COPD es el tabaquismo. Dejar de fumar puede ayudar a prevenir complicaciones y demorar el avance de la enfermedad.

Si fuma y tiene problemas para respirar, hable con su médico. Es posible que tengan que hacerle un examen para detectar la COPD. También debería analizar los programas y los productos que pueden ayudarlo a dejar de fumar.

Otros factores que contribuyen a la COPD (el contenido de este sitio web está solo en inglés) incluyen estos:

  • Contaminación del aire en interiores por la quema de madera en chimeneas, productos de limpieza o velas aromáticas
  • Alta exposición a polvo y gases químicos en el lugar de trabajo
  • Asma
  • Infecciones respiratorias frecuentes, en especial durante la infancia
  • Exposición alta o prolongada al humo ambiental del tabaco y otros contaminantes del aire

Intente evitar estas sustancias irritantes. Por ejemplo, si necesita pintar su casa o rociar insecticidas, programe para que lo hagan cuando usted no está. En épocas en las que hay mucho polen en el aire o el índice de ozono es más alto, mantenga las ventanas cerradas y permanezca en su casa.

Respete los tratamientos para la COPD tal cual le indicó el médico. Esto puede ayudarlo a respirar mejor, estar más activo y evitar o controlar los síntomas graves.

Hable con su médico sobre si debería colocarse las vacunas contra la influenza y la pulmonía, y cuándo debería hacerlo. Estas vacunas pueden reducir sus probabilidades de contraer estas enfermedades. Ambas representan mayores riesgos para la salud en las personas que tienen COPD.

Llame a su médico si siente que sus síntomas empeoran o si presenta signos de una infección, como fiebre. Su médico puede modificar o ajustar sus tratamientos para aliviar y tratar los síntomas.

Busque ayuda de emergencia si su medicamento no surte efecto y si:

  • Le resulta inusualmente difícil caminar o hablar
  • Su corazón late muy rápido o de forma irregular
  • Los labios o las uñas se tornan grises o azules
  • Su respiración es rápida y dificultosa, incluso cuando toma su medicamento

Posiblemente las dos cosas más importantes que puede hacer si padece COPD son dejar de fumar y recibir atención médica permanente. Estar bajo el cuidado de un médico que puede hacer un seguimiento de su enfermedad lo preparará para controlar su COPD y otras enfermedades de manera satisfactoria.