Las pruebas de detección de cáncer de mama son importantes. Pero si no sabe a ciencia cierta con qué frecuencia hacerse una mamografía o cuándo comenzar a practicárselas, debe saber que no es la única.

Recientemente, los más destacados expertos en salud disentían respecto de los beneficios de practicarse pruebas de detección a edades más tempranas o con mayor frecuencia. Y respetados grupos no están de acuerdo con las recomendaciones referentes a las pruebas de detección.

Entonces, ¿cuál es el mejor consejo? Hable con su médico. Esa charla es el recurso que usted tiene para hablar sobre su salud en general, sus factores de riesgo y sus antecedentes médicos familiares. Esos son los factores que determinarán cuándo es el mejor momento para que usted se someta a las pruebas de detección.

No postergue esa charla. Los exámenes de detección regulares permiten detectar un posible problema antes de que se convierta en un problema de salud grave. Y los exámenes preventivos juegan un papel muy importante a la hora de combatir el cáncer. Las pruebas de detección para el cáncer de mama pueden ayudar a descubrir la enfermedad a tiempo, cuando es más sencillo tratarla.

Si usted es una mujer de 20 años o más, hable con su médico sobre los exámenes clínicos orientados a la revisión de las mamas. Si tiene más de 40 años, repase los beneficios y riesgos de practicarse un examen clínico para la revisión de las mamas y una mamografía.

Es posible que su médico quiera que usted se someta a los exámenes de detección a una edad más temprana si tiene antecedentes familiares de cáncer de mama u otros tipos de cáncer. Es por ello que es importante que cree un vínculo con su médico y planifique una consulta anual para hacerse los controles orientados al bienestar de la mujer.

Ventajas y limitaciones de las mamografías

Es fundamental que sepa a lo que se enfrenta en este tipo de prueba de detección y que conozca los beneficios y las limitaciones de las mamografías.

Las investigaciones llevadas a cabo durante décadas demuestran que las mujeres que se someten regularmente a mamografías tienen mayores probabilidades de detectar a tiempo el cáncer de mama. Eso disminuye sus probabilidades de necesitar tratamientos agresivos como la quimioterapia o la cirugía para extirpar el tumor (mastectomía). Y tienen más posibilidades de curarse.

Pero las mamografías no son infalibles. Algunos tipos de cáncer no son detectados y es posible que se deban realizar otras pruebas para determinar si lo detectado en la mamografía es cáncer o no. Puede ocurrir que le diagnostiquen un tipo de cáncer de mama e incluso le den el tratamiento correspondiente y, finalmente, se compruebe que lo que tenía no representaba una amenaza para su salud.

Si sus resultados son normales, siga practicándose mamografías según el plan que haya elaborado con su médico. Comparar una mamografía actual con las anteriores ayuda a observar cambios en sus mamas.

Un resultado anormal en la mamografía no siempre implica la presencia de cáncer. Pero deberá practicarse más pruebas o exámenes antes de que el médico pueda dar un diagnóstico cierto.

Es posible que le refieran a un especialista o cirujano de mamas. Eso no necesariamente significa que usted tenga cáncer o que necesite cirugía.

Cómo reducir el riesgo

Muchos factores inciden sobre su riesgo de contraer cáncer de mama. Algunos no los puede cambiar, como la edad o los antecedentes familiares.

Pero otros sí. Además de practicarse los exámenes de detección de rutina, también puede reducir su riesgo implementando hábitos saludables en su estilo de vida. Hable con su médico sobre las cambios que puede hacer en su estilo de vida.

Es posible que disminuya su riesgo si:

  • Mantiene un peso saludable
  • Duerme lo suficiente
  • Se ejercita regularmente (al menos cuatro horas a la semana)
  • Limita las bebidas alcohólicas a no más de una por día
  • Evita la exposición a químicos que le pueden provocar cáncer
  • Limita la exposición a la radiación proveniente de pruebas de diagnóstico por imágenes, como las radiografías
  • Reconsidera alternativas a la terapia de reemplazo hormonal o las píldoras anticonceptivas